Uno de los problemas crecientes en la industria procesadora de soja en Argentina es el descenso del contenido proteico en el grano. Entre 1997 y 2018, este porcentaje disminuyó de 47% a 45,5%, lo que ha generado mayores costos en el secado para concentrar la proteína del poroto, además de afectar la comercialización de la harina de soja destinada a la exportación. “No se llegan a los estándares, esto es realmente un punto crítico que genera problemas a toda la cadena”, afirmó Ángela Orlando, bioquímica e investigadora integrante de la Asociación Argentina de Grasas y Aceites (Asaga), durante el Seminario de Acsoja realizado el 30 de junio en Rosario.

Argentina pierde frente a sus principales competidores, Brasil y Estados Unidos, que presentan un contenido proteico del 47% y 46,4%, respectivamente. Sin embargo, un nuevo dato relevante podría cambiar esta situación. Un estudio realizado durante cinco años por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), Asaga y Acsoja determinó que la proteína de soja argentina contiene la mayor cantidad de aminoácidos clave —los más importantes para la calidad proteica— como lisina, metionina, triptófano, treonina y cisteína. Mientras Argentina presenta un 15,06% de estos aminoácidos, el promedio internacional es de 14,35%. Esta cifra es una excelente noticia y podría modificar las condiciones de comercialización de la harina de soja, el principal producto exportado por el país.
“Tenemos el porcentaje de proteína más bajo, pero contamos con el mayor total de aminoácidos clave analizados. Nuestro perfil de aminoácidos es espectacular y eso representa un avance muy grande para la industria argentina”, destacó Orlando.
Otro aspecto comúnmente aceptado es el llamado efecto dilución, que sugiere que a mayor rendimiento el contenido proteico en el grano disminuye. No obstante, el estudio evidenció que este principio no se cumple para los aminoácidos clave, los cuales no se diluyen incluso cuando aumenta la proteína bruta. “Aunque la proteína cruda cayó un 2%, los aminoácidos clave se mantuvieron; tal vez la lisina bajó un poco, pero fue compensada por los otros aminoácidos esenciales”, explicó Cecilia Accoroni, ingeniera química del Inta Oliveros.
“Realmente existe una ventaja en los aminoácidos clave respecto a Brasil y Estados Unidos. Brasil posee un mayor contenido proteico, pero su perfil de aminoácidos es inferior porque estos esenciales son menos abundantes”, subrayó la investigadora.
La investigación construyó un mapa nacional de la proteína en soja, que abarcó ocho regiones productivas con distintas características agronómicas. Intervinieron 115 Agencias de Extensión del Inta, nueve Centros Regionales y cuatro laboratorios que analizaron muestras y encuestas sobre manejo agrícola. Según Accoroni, los niveles más altos de proteína se registraron en el sudeste de Córdoba y el NOA, mientras que las zonas núcleo y Entre Ríos presentaron los niveles más bajos.
En cuanto al contenido de aceite en los porotos argentinos, el promedio registrado durante cuatro años fue del 23,1%, un valor superior al promedio internacional. Santa Fe centro lidera los porcentajes, seguida por la zona núcleo y el sur de Santa Fe.
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