La imagen tiene múltiples significados. En 2007, Lionel Messi, con apenas 19 años, sostuvo en brazos a un bebé de meses para un calendario del diario Sport, realizado en colaboración con la Fundación del Fútbol Club Barcelona y UNICEF. Ese bebé se llamaba Lamine Yamal, nacido el 13 de julio de 2007 en Esplugas de Llobregat, y hoy es uno de los futbolistas más destacados del mundo. Este domingo, aquel niño y el hombre que lo cargó se enfrentarán en la final del Mundial 2026, que se disputará en el estadio MetLife de Nueva Jersey. Argentina contra España. Messi contra Yamal. El mejor de la historia contra quien promete sucederlo.

En aquel entonces, nadie lo sabía. Ni Messi, que salía del vestuario sin tener claro cómo sostener a un recién nacido, ni Joan Monfort, el fotógrafo encargado de capturar la imagen, quien 17 años después recibió un mensaje a medianoche que lo sorprendió. “¿Esta foto es tuya?”, le preguntó un colega del Sport. “Sí, ¿quién es el chico?”. “Es Lamine Yamal”. Monfort relata: “Solté un ‘¡ostia!’ y todo empezó a tomar una dimensión desconocida”.
La foto se viralizó en 2024, horas después de que Yamal anotara el primer gol de la remontada de España sobre Francia en las semifinales de la Eurocopa. El joven la publicó en sus redes sociales con una sola palabra: “Renacido”, acompañada del emoticón de la cabra (GOAT) y una estrella. Tenía entonces 16 años. Ya parecía que algo cósmico unía al rosarino y al catalán de origen ecuatoguineano. Ahora, con la final del Mundial en juego, esa sensación se multiplica.
Messi llega a este encuentro como la gran figura del Mundial. Aunque jugadores como Kylian Mbappé, Harry Kane o Erling Haaland hayan competido a su nivel, el 10 argentino es el único que aún sigue en carrera para ganar —y repetir— el título más importante del fútbol. En cambio, aquejado por problemas físicos que no le permitieron llegar en óptimas condiciones, el talentoso español de 19 años solo ha mostrado algunos destellos de su potencial y depende del apoyo de sus compañeros para esta oportunidad. En España esperan que despliegue su mejor versión en el momento crucial.
Desde sus primeras entrevistas, Yamal siempre fue claro sobre sus referentes: “En Neymar y en Messi, son los dos que más me gustan”. Ante las comparaciones con el argentino, respondió con una madurez poco común para su edad: “Esa comparación se la dejo a ellos, pero no habrá otro futbolista como Leo Messi”. Ahora deberá enfrentarlo, no en una foto ni en una declaración, sino en el partido más importante del mundo.
La historia detrás de la imagen también suma detalles. Joan Monfort recuerda que fue difícil capturarla. “Messi es un tipo introvertido y tímido. De repente se encontró en un vestuario con una bañera de plástico y un bebé adentro. No sabía ni por dónde sujetarlo al principio”, confesó.
Lo que nadie imaginó fue que aquel bebé, al que el mejor jugador de la historia no sabía cómo tomar en brazos, sería su rival diecisiete años después en la final del mundo. “Los astros se juntan”, dice el fotógrafo. “La casualidad y la suerte juegan un papel importantísimo”. Este domingo, en la cancha, ese conjuro se completará.
El origen de la foto
Todo comenzó en 2007, en el Camp Nou, durante una sesión fotográfica para un calendario solidario de Sport que incluyó un sorteo entre familias para convivir con jugadores del equipo. Entre los afortunados estuvieron los padres de Lamine Yamal, quienes fueron recibidos por un joven Messi, entonces de apenas 20 años, con una personalidad reservada y tímida, muy distinta del crack mundial en que se convertiría.
Monfort recuerda que la escena tuvo su toque de torpeza entrañable: “Le dijeron que debía hacerse una foto para un calendario solidario con niños, pero creo que Messi no esperaba encontrarse con un bebé. Fue complicado. No sabía cómo sostenerlo”. Finalmente, Messi apareció sosteniendo al pequeño en brazos e incluso posó mientras lo bañaba en una pequeña bañera de plástico. La imagen quedó registrada y durante casi dos décadas permaneció olvidada.
Fue el padre de Yamal quien la rescató, publicándola en Instagram con la frase que lo dice todo: “El comienzo de dos leyendas”. La foto se viralizó y recorrió el mundo. Monfort ni siquiera recordaba quién era ese bebé hasta que comenzaron a llegarte mensajes. “Fue una casualidad de la vida. En ese instante no puedes imaginar lo que será casi 20 años después. Es una conjunción de hechos que solo sucede una vez”, reflexionó el fotógrafo.
Ahora, en la final del Mundial 2026, esa imagen adquiere un significado nuevo e inesperado: el hombre que no sabía cómo sostener a ese bebé y el niño que no sabía que lo estaba cargando una leyenda se enfrentarán en el partido más importante del planeta.
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