El crecimiento del crédito privado en Argentina, combinado con salarios deprimidos y gastos hogareños que no terminan de ajustarse, ha provocado un aumento récord en la tasa de morosidad, alcanzando niveles no vistos en los últimos 20 años. A pesar del incremento reciente en los atrasos en los pagos, bancos y fintech aseguran que esta tendencia comenzó a estabilizarse.

Un informe reservado del Banco Provincia (BAPRO), al que tuvo acceso este diario, revela que la morosidad afecta ya a uno de cada seis adultos argentinos, es decir, a 6,3 millones de personas sobre un total de 38 millones de ciudadanos mayores de edad. El documento subraya que el problema tiene explicaciones principalmente macroeconómicas, desestimando la idea de que el incumplimiento familiar responda a desajustes individuales. Además, destaca una relación directa entre la caída del poder adquisitivo y el aumento de los gastos fijos, con un fuerte impacto en jóvenes de hasta 25 años, donde 4 de cada 10 endeudados enfrentan dificultades para afrontar sus créditos. Geográficamente, las provincias con mayor destrucción de empleo lideran el ranking de morosidad.
El diagnóstico coincide con la visión de entidades financieras y proveedores no bancarios de crédito, como billeteras virtuales, mutuales, tarjetas extrabancarias y leasing. Según datos del Banco Central a marzo, la tasa de morosidad bancario supera el 11%, mientras que en el segmento no bancario alcanza el 30% de la cartera.
Tras el anuncio del Banco Central de que «no saldrá al rescate» de los morosos, tanto bancos como fintech coinciden en que el aumento de los impagos en préstamos comenzó a frenarse, mostrando incluso señales de mejora para los próximos meses. La mora operativa —atrasos entre 30 y 360 días— se ha mantenido en torno al 22% desde noviembre de 2023 y dejó de acelerarse, según un informe conjunto de la Cámara Fintech y el ITBA. Sin embargo, el volumen de créditos incobrables sigue creciendo debido a la acumulación de deudas antiguas.
Las entidades implementaron estrategias de “control de daños” y anticipan que, con una desaceleración de la inflación y estabilidad en las tasas, la situación podría mejorar. Un alto ejecutivo de uno de los principales bancos señaló: «La mora se amesetó, ya no crece, aunque la situación sigue siendo delicada y requiere mucha cercanía con el cliente». Otro directivo destacó que la reducción de las tasas del 70% al 50% anual permitió que muchas personas refinancien sus deudas en mejores condiciones.
Por su parte, Mercado Pago ajustó sus algoritmos para acompañar a los usuarios con comunicación proactiva a través de múltiples canales, ofreciendo herramientas para facilitar la regularización de deudas y ayudar a los usuarios a volver a acceder a financiamiento.
La lectura general es que la velocidad con la que las personas entran en mora está desacelerándose. Desde el sector financiero esperan que esta tendencia se refleje en los próximos meses con una caída en el ratio de irregularidad, tras un período de incrementos constantes.
Gastón Rossi, director del Banco Ciudad, afirmó que la desaceleración inflacionaria permitirá una incipiente mejora del salario real, lo que contribuirá a normalizar la situación crediticia en los hogares.
Alejandro Tejero Vacas, de la Cámara Argentina Fintech, señaló que la suba de mora es circunstancial y que se irá acomodando en los próximos meses conforme los salarios superen a la inflación y las tasas se estabilicen. Además, destacó que Argentina necesita más crédito, no menos, y propuso duplicar, al menos, el nivel de deuda sobre el PBI.
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