Desde hace más de treinta años, Carlos Trunsky se ha consolidado como una figura fundamental en la danza contemporánea. Sus creaciones para el Ballet del Colón y para el Ballet del San Martín, así como sus obras independientes para pequeños grupos de bailarines, destacan por la originalidad de sus ideas y la solidez de su oficio coreográfico.

Menos conocido es su trabajo dirigido a públicos infantiles, como la próxima producción que estrenará en el Teatro Colón: El rey Arturo, basada en la ópera de Henry Purcell. En esta renovada versión, Trunsky ejerce como director, coreógrafo y dramaturgo.
Para hacer un recorrido por su trayectoria en el ámbito infantil, se pueden citar sus primeras obras: El circo de los animales (1968), basada en fragmentos instrumentados por Gerardo Gandini de diversas piezas de Camille Saint-Saëns; Pedro y el lobo, inspirada en la partitura homónima de Serguei Prokofiev; y La cenicienta, sobre la ópera de Gioachino Rossini. Todas estas producciones fueron creadas para el Ballet del Colón, mientras que El rey Arturo está pensada para cantantes y bailarines formados en el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón (ISAT).
Cuando se le consultó sobre el origen del proyecto, Trunsky explicó que Marcelo Birman, director del ISAT, le propuso adaptar El rey Arturo de Purcell, estrenada a finales del siglo XVII para celebrar a la monarquía británica y la llegada de un nuevo rey. Sin embargo, subrayó que esta obra no es solo una ópera, sino que también integra elementos teatrales.
Respecto al argumento, Trunsky aclaró que la ópera trata sobre las luchas entre sajones y británicos y que no tiene relación con la imagen legendaria del rey Arturo popularizada por el cine en el siglo XX. En este sentido, explicó que el cine mezcló diversas leyendas y mitos, pero los nombres que asociamos tradicionalmente a Arturo —como los caballeros de la mesa redonda, la Dama del Lago, Lancelot o la espada Excalibur— no aparecen en la obra de Purcell.
Sobre la naturaleza del personaje histórico o legendario, opinó que probablemente sea una combinación de ambas. La ópera original, titulada Arturo, rey de los británicos, está compuesta por números sueltos, y los textos de los actores fueron reescritos por él mismo para ser cantados. Su desafío fue adaptar estos elementos a un espectáculo destinado a un público infantil.
Para ello, decidió reducir la duración de dos horas a apenas sesenta minutos y reescribir los textos con una mirada contemporánea, reflejando temas actuales y ofreciendo un espejo de nuestra realidad. La obra se divide en tres partes: una bienvenida al teatro; el recorrido por el arte con consejos para disfrutar de la ópera; y finalmente, el conflicto entre el frío y el calor, junto con el amor que suaviza este contraste.
Trunsky señaló que esta propuesta también aborda cuestiones como el cambio climático, los cambios políticos y la problemática de la adicción a las pantallas. Además, incluye la aparición de una sirena que enseña a un joven las artes del amor.
Uno de los cuestionamientos sobre la obra es la diversidad y cantidad de contenidos. Al respecto, Trunsky sostuvo que, aunque es mucho, cree que todos los elementos pueden funcionar en conjunto. Además, la música de Purcell también navega entre distintos temas, lo que aporta coherencia musical, coreográfica y estética a la obra. Subrayó que no busca el entendimiento literal, sino las impresiones que la pieza genera, ya que la ópera es un género que suele ser complejo para quienes se acercan por primera vez.
Esta variedad de temas genera distintos niveles de comprensión, dependiendo de la edad de los espectadores, que pueden ser padres, adolescentes o niños pequeños, configurando así diversas experiencias sensoriales.
En cuanto al lenguaje de danza utilizado, Trunsky -con formación en ballet clásico y una trayectoria en el Ballet del Colón y el Ballet Contemporáneo del San Martín- explicó que, al trabajar con bailarines de sólida formación clásica, emplea vocabulario del ballet, pero con su propia impronta. En algunos momentos adapta ese lenguaje académico hacia climas más lúdicos, incorporando incluso pasos de danzas barrocas, en homenaje al período de Purcell, lo que resulta en una mixtura estilística particular.
Sobre lo que significa para él dirigir a niños, Trunsky expresó que no piensa directamente en los niños actuales, sino en el niño que fue y que permanece vivo dentro de sí. Asimismo, trabaja con los niños que persisten en los bailarines y cantantes que participan en la obra. Señaló que ese es un camino directo y natural para su trabajo creativo.
Finalmente, describió la atmósfera del espectáculo con una expresión propia del juego infantil: “¿dale que éramos?”, un tiempo indefinido entre pasado, presente y futuro, que define el espíritu lúdico de El rey Arturo.
Información adicional: El rey Arturo, dentro del ciclo El Colón para niños, se presenta el sábado 16 de mayo a las 16 y el domingo 17 a las 11 en el Teatro Colón (Libertad 621, CABA). La dirección musical y los arreglos están a cargo de Santiago Rosso, al frente del Ensamble Instrumental del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón. Participan también bailarines y cantantes del ISAT, junto al coro de niños del Teatro Colón, dirigido por Mariana Rewerski.
RADIO GOL FM 106.7 MHZ SITIO OFICIAL!